
Qué fácil se pueden perder el rumbo, los objetivos, la motivación y el placer de la creatividad propia en la actualidad, ahora que nos abruma la engañosa y maliciosa actitud de las empresas, que funcionan bajo la idea de producir contenido para consumo. Ante ese panorama, el creativo independiente puede fácilmente caer en la desesperación, porque ¿cómo competir con maquinarias titánicas que tienen fórmulas bien establecidas, que tienen a su disposición medios, recursos, plataformas y la atención de un público al que han manipulado a su conveniencia? Es fácil caer en la ilusión de que solamente existen tres o cuatro fórmulas y formatos posibles, que cada nueva creación, cada nueva historia y proyecto, debe cumplir rigurosamente con una check list específica si quiere la más mínima oportunidad de salir adelante y llegar a otras personas.
La “industria del entretenimiento” ha hecho mucho daño a las almas creativas; es indispensable tomar momentos para que recordemos las historias, los libros, la música, las películas, los comics, todas las cosas que nos han inspirado, que se convirtieron en fuertes influencias, que a lo largo de nuestra vida nos han resultado santuarios personales, que nos despertaron (y nos siguen reavivando una y otra vez) el ardiente deseo de recorrer, nosotros también, esa senda hermosa e inabarcable que la industria ha intentado presentar como estrecha y altamente limitada. Volvamos a recordar que las labores creativas son el terreno donde se manifiesta sin restricción alguna una parte esencial de lo Humano, es un terreno de posibilidades completamente ilimitadas en sus formas, presentaciones, métodos y formatos. No hay ninguna check list de por medio, no existe la obligación de embonar a la fuerza en moldes predeterminados en los que la industria empaca sus productos. Recordando todo esto y actuando en consecuencia, los creativos pueden, con su trabajo, recordárselo también al público ─incluso incitarlos a que ellos mismos se adentren a estos terrenos. Una vez que esta maravillosa simbiosis vuelva a ponerse en marcha con renovada energía, pasión y sinceridad, volveremos a ver resplandecer ya no solamente una industria del entretenimiento, sino un frondoso y saludable jardín creativo, benéfico para el alma de todos los involucrados, de todos los que entren a pasear en él.

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