Las numerosas libretas atiborradas de anotaciones y bocetos son una ley no escrita pero inherente en todos los creadores, algo que al parecer ya viene programado de cajón. A estas libretas las hace especiales su contenido, esencia y finalidad prácticamente alquímicas; no digo esto a la ligera, pongámonos a pensar realmente lo que representan esas libretas. En sus hojas quedan registradas ideas que más tarde desarrollarán sus autores, ahí se escriben las semillas de las que después surgirán cuentos como flores o novelas como robles, ahí se materializan los apuntes, los bocetos que después los autores convertirán en imágenes más complejas; a veces, incluso la primera anotación o el primer bosquejo que se hace en esas misteriosas páginas son ya la meta final: es decir, viéndolo así, analizando todo lo que representan, esas libretas son la materialización en nuestro mundo de fragmentos de la mente de los creadores: rebanadas tangibles y visibles de algo intangible y etéreo. Borges dijo alguna vez que el libro es la única invención del hombre que es una extensión de su mente y no de su cuerpo físico; las libretas de los creadores me parecen también una extensión de sus mentes, pero, de hecho, también una materialización de esa misma mente, como esas máquinas imaginadas en cuentos y caricaturas, donde alguien puede asomarse a un monitor y mirar, en tiempo real, lo que está soñando una persona.

      Al tener materializados fragmentos de su mente, los autores se ahorran tiempo y vuelven más práctico el proceso de archivo y manejo, en ese caos que nadie más entendería porque cada mente tiene su propio código, su propio lenguaje y orden; esas libretas sólo son descifrables, en su totalidad, por sus propios autores. Para cualquier persona que no sea el dueño, sus páginas serán admirables, intrigantes como manuscritos antiguos, como misteriosos grimorios, incluso como muestras de hermoso arte objeto, pero su verdadero trasfondo quedará por siempre oculto para cualquier intruso, bien o mal intencionado.

Cuando, tras la muerte de un creador, se anuncia la publicación de sus cuadernos, el resultado suele ser una versión depurada, no sólo porque a veces se omiten cosas que podrían perjudicar a terceros o anotaciones que afectarían la dignidad íntima del difunto, sino porque son apenas un eco distante de la verdadera sustancia que tuvieron esas libretas durante la vida del autor. Esas publicaciones, por interesantes y valiosas que puedan considerarse en algunos casos, no reflejan ni de lejos el auténtico contenido original: no nos están permitiendo ver a un animal exótico y hermoso deambular en su hábitat natural, sino que nos ponen delante una versión efectuada con mayor o menor habilidad por un taxidermista –que pudo haber acometido su tarea bien o mal intencionadamente.

      Hay científicos que dentro de sus estudios han intentado crear imágenes de los pensamientos, imágenes producidas directamente por las reacciones de las neuronas por distintos pensamientos. Los resultados son realmente interesantes de observar, y las imágenes son vistosas, pero ni remotamente tan impresionantes como resultarían páginas tomadas al azar de las libretas de ciertos creadores. Precisamente esas páginas son las imágenes que los científicos habían intentado obtener, esas páginas son las imágenes que surgen directamente del proceso de trabajo mental más profundo, son inigualables, complejas y maravillosas.

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Uno elabora sus propios grimorios, llenando libreta tras libreta tras libreta. Uno se construye sus propios santuarios, algunos como lugares en donde estar físicamente y otros internos, invisibles e intangibles al resto del mundo. Uno estudia, cultiva y se sumerge en la espiritualidad desde la puerta de su propio corazón, que es una conexión directa con la Divinidad. Todas las historias, en nuestro mundo terrenal y en la ficción, son baúles repletos de elementos disponibles para utilizar en la alquimia interna. La música es la fuerza mágica más pura y poderosa. Se debe buscar la mejora personal, un alma en el camino de la luz, se debe aspirar a generar alegría, consuelo, paz, seguridad hacia los demás, se debe siempre buscar hacer el bien, siempre se debe actuar por amor. El amor como motivación, proceso y meta. El trabajo creativo tiene un alcance y un poder inmensos para hacer una diferencia real en el interior de otras personas.

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