Recientemente estoy practicando varias cosas de achurados, especialmente en cuando a usarlos para dar volumen, para conferir la sensación de algo físicamente presente. Aquí hice un dibujo que, en un primer trazo de la silueta, era sumamente sencillo; ahora me arrepiento de no haber tomado una foto previa al añadido del achurado, para que se viera la diferencia entre ese dibujo de aspecto vacío, a mi parecer incluso casi simplón, y compararlo aquí con la manera en que las líneas del achurado, incluso sin grandes gradaciones para sombras y cambios de luz en general, por sí mismo añade volumen y hace que los tentáculos resalten y ganen la sensación de presencia palpable. Como bonus, añadir todas esas pequeñas líneas resulta sumamente relajante, que en un rato usé para pensar en otras cosas y en otro rato aproveché para escuchar una vieja grabación de un programa de Art Bell sobre abducciones, en conversación con el legendario John E. Mack.

Después dudé mucho sobre qué añadir en el espacio que quedaba libre; al final, para no complicarme y para combinar mejor, puse el texto de un viejo brindis tradicional, el mismo que comparten los personajes de Robert Pattinson y Willien Dafoe en El Faro.

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